Rest · Flower & Song
Refugio
Refuge
Todo ser vivo necesita un lugar al que pertenecer.
El refugio es protección frente al caos, no su ausencia. Una tormenta violenta, de lluvia que azota y viento que todo lo sacude, puede ser inevitable, pero aun así elegimos si quedarnos a la intemperie o resguardarnos bajo el alero. El refugio está dondequiera que tengas la libertad de dejar tus cargas, aunque sea por un rato.
Todo ser vivo conoce el ritmo del refugio. Las aves vuelven a ramas conocidas después de volar. Los venados se hacen un lecho entre matorrales tupidos. Incluso las flores cierran sus pétalos al caer la tarde. El refugio no es una huida de la vida, sino la manera en que la vida misma se renueva.
Esta carta te invita a notar dónde tu cuerpo sabe que está lo bastante a salvo como para aflojarse. Tal vez sea una habitación en particular, un paisaje familiar, la presencia de alguien en quien confías o una práctica que te devuelve a ti. Pasa un rato ahí sin pedirte nada. Observa qué se aquieta cuando dejas de tensarte frente al mundo. ¿Dónde te resulta más fácil recordar quién eres? Quizá el refugio no cambie lo que aguarda más allá de su abrigo, pero sí puede devolverte la firmeza desde la cual sales a su encuentro.
Práctica de reflexión
Pasa quince minutos tranquilos en un lugar donde tu cuerpo se relaje por sí solo. Observa qué cambia sin intentar cambiar nada. Presta atención. Pregúntate: ¿Qué hace que este lugar se sienta como un refugio? Piensa en cómo podrías llevar esa sensación al resto de tu vida.
Pregunta para tu diario
- ¿Dónde me resulta más fácil recordar quién soy?
Afirmación
Honro mi necesidad de refugio.

